En artículos anteriores hemos visto los beneficios de la relajación y la necesidad que tiene nuestra mente de encontrarse centrada y atenta en el momento presente. Pero, ¿qué ejercicios podemos practicar de manera sencilla y concreta para comenzar hoy mismo a entrenar nuestra capacidad para estar enfocad@s?
Las técnicas que te vamos a proponer están basadas en el “Mindfulness” o “Atención Plena” y puedes comenzar con ellas en este mismo momento. El objetivo siempre es el mismo: entrenar tu atención para poder estar enfocada. Saber parar el pensamiento y las distracciones y poder volver a la calma en cualquier momento.
Existen numerosos ejercicios para practicar la atención plena. Te proponemos algunos de ellos:
- El minuto de calma: Con un temporizador, disponte a enfocarte durante un minuto únicamente en tu respiración. Nota cómo el aire va entrando y saliendo suavemente por tu nariz. Si te sorprendes pensando en otros asuntos, trae amablemente la atención de nuevo a la respiración sin penalizarte. Se trata de aprender a estar atenta a un único aspecto, en este caso, tu respiración.
- El segundero: Fíjate en un reloj de manecillas y enfoca tu atención únicamente en cómo la manecilla del segundero va avanzando segundo a segundo hasta cumplir un minuto. Intenta que tu atención se fije únicamente en esto. Si vienen otros pensamientos o imágenes, recondúcelas y vuelve a enfocarte en la manecilla. Después, respira hondo y sigue con tus tareas.
- Atención a sabores y texturas: ¿cuántas veces hemos comido tan rápido que ni nos hemos enterado de lo que comíamos?¿cuál ha sido la última vez que has disfrutado plenamente de tu comida favorita o de un sabor o de la textura agradable de un alimento concreto al masticarlo? En este ejercicio tratamos de comer prestando atención plena a lo que comemos, disfrutando de cada bocado y manteniendo los alimentos en la boca el tiempo necesario para tomar conciencia de ellos y ser conscientes de ese momento sin pensar en lo que tenemos que hacer después.
- Atención consciente al movimiento: Mientras caminas por la calle y te vas moviendo, atiende plenamente a tus movimientos y disfruta de ellos. Siente cómo tu cuerpo se va moviendo rítmicamente, cómo tus brazos se balancean y cómo el aire va rozando tu cuerpo. Disfruta del momento y siente las sensaciones. Si viene algún otro pensamiento simplemente déjalo ir y vuelve a centrarte en atender a tu cuerpo y las sensaciones.
Comienza a habituarte a parar y centrar tu atención. En poco tiempo te descubrirás más calmad@ y con mayor capacidad para pensar con claridad y disfrutar del presente.
Alicia Jiménez Castellot
Puedes ver este artículo también en nuestra colaboración con centradaenti.es