“¡No me da la vida!”, ¿Te suena esta expresión? La utilizamos cuando nos sentimos con demasiada carga en nuestra mochila: obligaciones como padres, pareja, profesionales, hijos….vamos corriendo a todas partes, apagando fuegos y sin parar. Y cuando termina el día nos parece que no hemos hecho lo suficiente o suficientemente bien.
Las frases más habituales que nos decimos cuando atravesamos por estas etapas comienzan por “ tengo que ….” y “debería….” El primero nos genera presión, y el segundo culpa. Y entre uno y otro nos sentimos superados por este estrés que no nos permite disfrutar y que nos hace sentir que únicamente “hacemos” o “resolvemos”.
Cuando vivimos demasiado tiempo de esta manera, además de aumentar los síntomas de estrés y ansiedad, puede aparecer el síndrome del impostor: parecemos, pero no nos sentimos, buenos padres, hijos, profesionales….
Estar demasiado ocupados nos aparta de lo verdaderamente importante. Si sientes que estás corriendo en una rueda sin fin, éste es el momento de parar y plantearte cambios, antes de que la ansiedad gane la partida.
- Mantente centrad@ en cada área de tu vida. Haz compartimentos y céntrate. En el trabajo estoy en “modo trabajo”, con mis hijos en “modo padre/madre”, con mis amigos en “modo disfrutar con mis amigos”. El problema viene cuando mentalmente me sorprendo intentando solucionar problemas de otra área cuando no estoy en ella y no puedo afrontarla en ese momento.
- Disfruta de cada faceta de tu vida. No te limites a gestionar, solucionar, hacer “lo que tengo que hacer”. Recuerda que el objetivo es VIVIR tu vida de pareja, tu tiempo con los niños, tu carrera profesional. Si nos limitamos a hacer o cumplir los mínimos o, por el contrario, nos exigimos por encima de nuestras posibilidades, nos sentiremos frustradas y agotadas.
- Aprende a delegar. No eres el único / la única que puede ocuparse, gestionar, solucionar…. Aprender a decir que no a lo que sabes que pueden hacer otras personas es el primer paso y más importante para poder dedicarte a lo que realmente quieres y a lo realmente necesario. Cargar más en tu mochila no es la solución para sentirte mejor padre/madre, profesional, hij@….
- Nunca podrás ser perfecta@. Hay que aceptarlo. La perfección no existe y si existiera, a lo mejor tampoco sería la mejor opción. Los niños no necesitan padres perfectos, ni tu empresa lo necesita ni tú lo necesitas. Únicamente ser personas reales que ríen, se esfuerzan, se equivocan, piden perdón, agradecen lo que tienen y disfrutan de lo que hacen en cada momento.
- No hacer nada es hacer mucho. ¿Hay en tu agenda algún momento para no hacer nada que se considere “productivo”? Pues ese momento es imprescindible. Necesitamos un momento de no hacer nada que sea para “algo”, sino que simplemente sea para vivir y disfrutar de ti.
Alicia Jiménez Castellot
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